Desde Docentes de Canarias-INSUCAN queremos mostrar nuestra más honda tristeza e impotencia por el fallecimiento de Lucía, la niña que se quitó la vida supuestamente después de denunciar acoso continuado. Mostramos nuestra solidaridad y cariño con sus padres y con la asociación “Visión Azul Autismo”, por estar cerca de la familia en momentos tan difíciles.
Como docentes que somos, nos vemos en la obligación de denunciar este tipo de situaciones, que desgraciadamente están cada vez más a la orden del día, y que requieren un esfuerzo por parte de toda la comunidad educativa:
- Las madres y padres, concienciando a sus hijos en casa de la necesidad imperiosa de respetar a todo el mundo y aceptar las diferencias de cualquier persona, que nos enriquecen y enseñan.
- El profesorado, que no solo tengan esa visión respetuosa y diversa sobre cualquier alumno/a (algo que obviamente se presupone en cualquier docente preparado del siglo XXI), sino que además hagan hincapié constante sobre el alumnado en la necesidad de respetar, tolerar y aceptar la diferencia y la diversidad, es decir, transmitir esa visión.
- A la administración, dotar de más medios humanos y materiales a los centros educativos para que puedan ofrecer ayuda y recursos para alumnado y profesorado en esta importante y urgentísima tarea.
No podemos permitir que se siga acosando a nadie, y mucho menos a alumnado con necesidades educativas específicas. La muerte de Lucía es una tragedia enorme para su familia, pero también para nuestro sistema educativo y nuestra sociedad. Cuando estas cosas ocurren, fracasamos todos, y es por eso que todos tenemos que arrimar el hombro para desterrar esta maldita lacra de nuestros centros educativos y de nuestra sociedad.
Para su familia, nuestro abrazo.
Para Lucía, millones de besos al cielo.
“Cuando los individuos se desarrollan de manera normal, sencillamente sienten amor no sólo por las cosas sino por las personas”.
(María Montessori)





